El factoraje, o factoring, es la transacción que consiste en la adquisición de créditos, o cuentas por cobrar, por una compañía financiera a la cual se le denomina “factor”. Esta actividad beneficia a un negocio en dos formas importantes: uno, al adelantar dinero en sus cuentas por cobrar, lo cual significa flujo; y el otro, como sistema de cobro para el pago de dichas cuentas. No obstante, los actores que participan en estas operaciones son varios, y los escenarios diferentes, así que analicemos los tipos de factoraje con base a estos elementos.

Factoraje a clientes y a proveedores (directamente)

El factoraje a Clientes se refiere cuando el vendedor genera una venta con su comprador y esta venta emite una factura por cobrar. El cliente (o en este caso el vendedor) entonces cede sus cuentas por cobrar a la firma de factoraje para lograr un anticipo de recursos usualmente del 80% del valor de la factura. Posteriormente, el factor realizará el cobro al comprador después del plazo estipulado. Una vez recibido el pago por parte del comprador, el factor realiza los cobros acordados al cliente (el vendedor) por concepto del servicio, y para concluir, el depósito del remanente al cliente (el vendedor).

El factoraje a Proveedores (factoraje inverso) es el modelo donde un comprador paga de modo anticipado a su proveedor mediante una empresa de factoraje. En este caso, el cliente de factoraje es el comprador, quien realiza sus adquisiciones y se dirige con el factor para encontrar liquidez ante el vendedor. El proveedor recibe el pago de su cuenta por cobrar por parte del factor, y finalmente, el comprador pagará el vencimiento de la factura a la empresa de factoraje en el plazo establecido.

Factoraje de acuerdo a quién asume el riesgo en caso de incumplimiento de pago: Factoraje “con recurso” y “sin recurso”

El factoraje “con” o “de recurso” constituye la mayor parte de la industria de financiamiento de cuentas por cobrar. Se basa en el acuerdo entre el cliente y su factor respecto a la responsabilidad del cobro. En el caso que el factor no pueda cobrar la cuenta del cliente, éste deberá cubrir el costo de dicha factura por cobrar (o devolver los fondos anticipados).

El factoraje “sin recurso” es el caso contrario donde el factor acepta mayor riesgo respecto a que el cliente final no pague. Este tipo de factoraje suele ser más costoso. Adicionalmente, el acuerdo de “no recurso” suele solamente aplicar a casos donde el comprador entra en problemas financiero (ej. bancarrota). Para casos de disputas comerciales (ej. El comprador no aceptó el producto por defectos) el vendedor sí debe responder al factor por el incumplimiento de pago.

Para una empresa o negocio que se encuentre bien establecido, pero con un adeudo importante respecto a su operación, el factoraje presenta una mejora de flujo sin tener que asumir una deuda extra. En el caso contrario, un negocio con problemas crediticios encuentra en el factoraje una opción ya que el factor no se basará en el historial crediticio del cliente directo, sino en la capacidad de pago de los responsables de las cuentas por cobrar.

Factoraje de acuerdo a quién realiza la cobranza: factoraje de cobranza directa o delegada

En el factoraje por cobranza directa existe una cesión de derechos de crédito del cliente hacia el factor sobre las cuentas por cobrar: El cliente vende y genera las cuentas; se ceden los derechos de las mismas; el factor anticipa el 80% de la cuenta al cliente y notifica al deudor (comprador) la adquisición de los derechos de crédito; al vencimiento del mismo, el factor cobra el total al deudor, para finalmente depositar el remanente al cliente.

En el factoraje por cobranza delegada también existe una cesión de derechos de crédito al factor pero es el cliente quien realiza la cobranza al deudor: El cliente cede los derechos de crédito, el factor anticipa el 80% de la cuenta al cliente quien es el que realiza la cobranza al deudor, y una vez obtenido el pago deposita al factor el valor financiado.

Factoraje de acuerdo a la geografía de la operación: Factoraje doméstico o de exportación

En el factoraje doméstico o nacional, las tres partes involucradas (vendedor — comprador — factor) se encuentran en el mismo país. La transacción se realiza de modo interno, sin necesidad de más figuras en la operación.


Por otro lado, en el factoraje internacional, el vendedor y el comprador son de países diferentes. Este tipo de factoraje suele ser valioso para exportadores que requieren capital de trabajo para crecer. En este modelo, la empresa exportadora (vendedor) vende a una empresa importadora (comprador); este exportador se dirige con su factor y obtiene el pago anticipado de la cuenta internacional por cobrar. El factor de exportación gestiona el cobro de la factura y posteriormente liquidar el remanente con el vendedor.

Sin importar la clasificación, cuando una empresa se encuentra ante la necesidad de factoraje, lo más recomendable es acercarse a la compañía factor para discutir términos, analizar posibilidades y proyectar riesgos, para de este modo exprimir la ventaja que un factor pueda ofrecer.


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